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Ros Osvaldo

Hombre con puntería: Osvaldo Ros

Ros Olvado

Fotografía: Osvaldo Ros mandándose cuando Villa Crespo le ganó 74-73 a River Plate por la Copa “Ernesto B. Castiglione” de San Lorenzo. Esta acción la captó Antonio Legarreta, uno de los históricos “chasiretes” de la revista “El Gráfico”, el 25 de junio de 1964. “Tato” fue el goleador del partido con 24 puntos y lo dio vuelta faltando 2 segundos con dos tiros libres convertidos.

El título de la nota de la revista “El Gráfico” fue curioso: “Una historia de mocasines rotos…” Se publicó en el número 2407 del 23 de noviembre de 1965 con autoría del periodista Piri García. Apuntaba a un episodio doméstico que fue muy decisivo en la vida deportiva de Osvaldo Simón Ros, nacido en la Capital Federal el 1º de febrero de 1941: decidirse por jugar al fútbol o al básquetbol.

Por un lado estaba el mandato de la herencia, porque don Simón Ros había sido basquetbolista y entrenador en el viejo Colegiales. “Nací en Colegiales y el barrio tira…”, aclaró “Tato”. Era la fidelidad transmitida por el padre al hijo y así dio sus primeros pasos en 1952 en los Infantiles de Colegiales.

Por el otro, un vecino famoso de la calle General Juan Enrique Martínez al 900 de Colegiales -Sebastián Santos Sirni, precisamente arquero millonario con 100 partidos en la primera entre 1932 y 1943 - lo llevó a River Plate “para que vieran a un número cinco que es un fenómeno”. Era 1956 y estaba por entrar a la misma quinta división donde estaba Capazzo, arquerito alguna vez de una Selección Juvenil de Argentina. En esa época Osvaldo era mejor al fútbol.

Un episodio imprevisto aceleró la decisión. Osvaldo en esos momentos jugaba más al fútbol que al básquetbol. Lo hacía en la calle, en el potero, en el colegio y en cualquier lugar donde se podía colocar los arcos. Así un día se apareció en su casa con sus flamantes mocasines de hebilla y todo con las dos suelas levantadas de tanto patear. ¡Rotos! Con este cuadro negativo, que solamente arrancó retos, no hubo más que discutir en el seno familiar: había ganado el básquetbol.

El propio “Tato” lo cuenta: “No me quedó alternativa y seguí jugando en Colegiales, pero en 1959 pasé a Villa Crespo y salimos subcampeones de Primera División en la Asociación Porteña...”

Battilana, De Natale, Najnudel, Soria y Berrino fueron apellidos que acompañaron a Ros en ese plantel que fue segundo de Comunicaciones.

Una conmoción en el básquetbol metropolitano produjo Osvaldo Ros en 1958: metió ¡56 puntos! en un partido. Fue en Segunda de Ascenso, cuando Colegiales le ganó 96-92 a Hebraica. El impacto aumentó porque su anotación superó a los 50 tantos que, muy poco días antes, el 16 de julio, Juan Ruggia, de San Lorenzo de Almagro, le había convertido a Unión de Santa Fe en la final de desempate jugada en el Luna Park por el Campeonato Argentino de Clubes Campeones. Hubo mucha gente de Villa Crespo viendo ese encuentro de Colegiales y la producción de Ros no pasó inadvertida…

Club Social Villa Crespo, en la avenida Juan B. Justo 2650 casi avenida Corrientes. Sería la institución con la que Osvaldo Ros más trascendería en el básquetbol. Dirigía Leopoldo Contarbio, “Pichón”, el del ’50, pero llegó llevado por León Najnudel. El problema fue que al año siguiente León se fue a jugar a Victoria y Ros y De Natale le siguieron sus pasos. Entre 1961 y 1963 volvió a su Colegiales, ganando el ascenso a la máxima categoría.

En 1964 Armando Grynberg, entrenador de Villa Crespo, lo volvió a traer al club, donde se armaría un equipo ganador y comenzaría el ciclo más exitoso.
Al título ya logrado en 1962, se agregarían dos lauros más de Primera División dentro de la Asociación Porteña: Osvaldo Ros, con Villa Crespo, fue campeón en 1964 y 1965, y se consagró también en el Campeonato Metropolitano de 1964.

La formación que se eternizó para la posteridad como los "cinco magníficos" del ciclo fue con Carlos Alberto "Puchi" Mariani, Osvaldo "Tato" Ros, Norberto “Mumi” Battilana, Edgardo "Cabito" De Natale y Carlos Alberto "Tano" Ferello, ocupando respectivamente las posiciones del uno al cinco.

Fueron dirigidos por Armando León Grynberg.

También alternaron: Oscar Dematti, Laertes Mazzarella, Juan Carlos Battilana, Agustín Berrino, Néstor Steinberg, Osvaldo López, Juan Carlos "Cacho" Valdés, Carlos Alberto "Pipo" Moyano, Horacio Cabrera, Horacio Capeluto, Rafael Rudavetz, Angel Uzal, Miguel Mafrand, Rodolfo Marcos, el "Negro" Mario Pérez y Eduardo Herman.

Dos títulos seguidos del periodista Piri García en la revista "El Gráfico" resultaron la mejor definición del equipo.

El primero fue "Un aluvión que juega" y se leyó en la edición del 9 de diciembre de 1964 con motivo de la final de la Asociación Porteña calificada como "el partido del año". Una multitud colmó el Luna Park: la recaudación pellizcó el millón de pesos de la época ($ 910.170.-).

Villa Crespo barrió 77-64 al Racing Club de Ricardo Alix, Luis Villa, Carlos D'Aquila, el “Turco” Chaher, Saro Closas, Chiche Guerrero y Luis Tapia, dirigidos por el profesor Jorge Eduardo Borau, consagrándose campeón 1964 de Primera División en la Asociación Porteña el viernes 4 de diciembre de 1964.

El copete de la nota es la mejor síntesis de lo que pasó: “El contraste en la forma de encarar el partido marcó el ritmo del mismo. Villa Crespo –agrandado, optimista, con plena confianza- desde el saludo inicial barrió a un anémico Racing en cinco minutos del primer tiempo. Battilana y Mariani, en ese orden, los gestores de un triunfo significativo. Ferello borró en los rebotes a los tres lungos de Racing”.

Villa Crespo arrancó apabullando: 16-4 en cuatro minutos y 40-21 en el primer tiempo. Ros, en total, anotó 9 puntos.

El diario “La Prensa”, por su parte, subrayó en su nota del día siguiente: “Un triunfo excelente de Villa Crespo y muy merecido que le significó despojar del título de campeón a su vencido”.

El segundo título de “El Gráfico” apareció cinco números después, el 13 de enero de 1965, y ponía un toque de poesía a su juego: "Un canto al básquet". Fue cuando iban hilvanando la serie total de ¡49! partidos consecutivos sin perder (ésta fue la victoria número 43) y se consagró campeón metropolitano ante River Plate.

En el texto estaba el corazón de los protagonistas, entre ellos Osvaldo Ros:

"Villa Crespo lleva el básquetbol en el alma. Además, siempre quiere ganar. No hay partidos ni torneos difíciles para ellos. También puede y sabe llegar donde se propone. Un club de básquetbol que vive para el básquetbol".

La victoria se rubricó por 75-65 en un Luna Park colmado el viernes 8 de enero de 1965, ya que había arrancado una enorme expectativa, ganándole al River Plate del “Turco” Curi, Tomás Sandor y “Tito” Ballícora. Los dos llegaron invictos. Deduzca lo que fue ese choque: se recaudaron 1.243.498,20 pesos (5.784.- dólares en la cotización del cambio paralelo) y el total del Metro fue de 2.323.944,80. Más de la mitad... Para comparar: poco antes un clásico del fútbol argentino, San Lorenzo 3 - Huracán 0, embolsó m$n 1.521.320.- en las boleterías.

El diario porteño “La Prensa” resaltó el aporte de “… Ros en el segundo tiempo”. Metió 16 puntos en el encuentro.

Las posiciones finales del Campeonato Metropolitano de 1964: 1º) Villa Crespo, 5 triunfos, invicto; 2º) River Plate, 4-1; 3º) Racing Club, 3-2; 4º) San Lorenzo de Almagro, 2-3; 5º) Vélez Sarsfield, 1-4; 6º) Deportivo San Andres, 0-5. El campeón promedió 86,2 tantos a favor y 74,0 en contra.

El tercer lauro de su historia, y segundo consecutivo, de Primera División dentro de la Asociación Porteña, Villa Crespo lo alcanzó el viernes 17 de diciembre de 1965, también en el Luna Park. Esta vez fue por un solo punto de diferencia: 74-73 sobre el Racing Club. Fue en la última fecha de la rueda final.

La victoria tuvo el suspenso de que Norberto Battilana, la estrella del equipo, salió por tope de fouls con bastante anticipación. “La Prensa” destacó “las espectaculares entradas de Ros entre las armas principales del halago merecido” de Villa Crespo. Aportó 14 tantos.

Chiche Gornatti hoy es el analista técnico de “Básquetbol Picante”. En esa época había empezado a jugar en Villa Crespo. Así evoca a ese equipo y a Osvaldo Ros:

"Este Villa Crespo fue el más ganador del momento y el equipo con más corazón que conocí. Se basaba en una formación de ataque tres-dos, con un base seguro que era Puchi Mariani y dos tiradores. Uno para larga distancia y a la vez penetrador por la línea final como el Mumi Battilana y otro para la corta como el Tato Ros. Ambos infalibles. Sus jugadores internos eran un "rompehuesos" (Cabito Denatale), que sumaba en defensa y en ataque, y un pivote desequilibrante (el Tano Ferello). Tenía también reemplazantes equipistas como Cabrerita, Uzal y el Negro Pérez y jóvenes prometedores como Cacho Valdés".

El número 8 era el de la camiseta de Osvaldo Ros. Los chicos del club queríamos usar el número de Tato y el 4 del Mumi Norberto Battilana.
Se destacaba por su tiro corto, especialmente desde los costados (similar al de ‘Chocolate’ Raffaelli), y tenía unas piernas prodigiosas, ya que jugaba a un metro del piso y era impredecible porque no se sabía si te tiraba o penetraba hacia el canasto con destino de gol.

Tato siempre fue, es y será un SEÑOR, dentro y fuera de la cancha. Disfruté muchísimo al verlo jugar”.

La noche más gloriosa de ese Villa Crespo fue la del viernes 18 de junio de 1965. En un amistoso, jugado en el Luna Park porteño, le ganó 83-76 al Real Madrid, por entonces bicampeón de Europa, cuando el equipo español sufrió su única derrota de la historia contra un conjunto argentino. La expectativa que arrancó este partido fue espectacular y produjo una recaudación de 2.010.200.- pesos.

Villa Crespo no pudo contar con Mariani, suspendido, pero sí tuvo el valioso refuerzo del sanjuanino Guillermo Riofrío, jugador de General Paz Juniors, de Córdoba. Al correntino Samuel Oliva, también de “Las Estrellas Blancas” y que ya había viajado a Buenos Aires, no lo habilitaron para jugar en Villa Crespo porque solamente se permitió un refuerzo. El presidente de la delegación española y hombre fuerte en la FIBA, Raimundo Saporta, se negó de manera inflexible. No entendió razones.

La síntesis del histórico duelo. Fue arbitrado por Angel Sancha (España) y Renato Righetto (Brasil).

Villa Crespo – Buenos Aires, Argentina (83): Horacio Cabrera (6), Osvaldo Ros (14 x), Norberto Battilana (20 x), Carlos Ferello (20), Guillermo Riofrío (17 x), formación inicial; Carlos Moyano (3), Angel Uzal (1), Juan Carlos Valdés (2). DT: Armando Grynberg.

Real Madrid - España (76): Miguel González, Lolo Sainz (15), Emiliano Rodríguez (21), Carlos Sevillano (9), Clifford Luyk (23); Julio Descartin (4), Robert Burgess (2 x). DT: Pedro Ferrandiz.

(x) Salió por límite de fouls. Primer tiempo: Villa Crespo 42-33.

Mientras el título del diario “La Nación” (“Real Madrid cedió ante Villa Crespo”) comenzaba a imprimirse, el festejo del equipo argentino proseguía en el hotel Savoy de la avenida Callao. Muy a pesar de los jugadores del plantel ese sábado 19 -ya era sábado- Villa Crespo debía viajar a Resistencia (Chaco) para cumplir con una agenda programada con los locales Villa San Martín e Hindú.

El diario de Bartolomé Mitre remató su nota con este párrafo final:
“El triunfo de Villa Crespo por 83-76 fue inobjetable y premió a un equipo técnicamente superior”.

Cuando se cumplió el 40º aniversario del partido en el 2005, Manuel Sainz Márquez, que no es otro que ”Lolo” Sainz, protagonista de aquella noche, le envió este e-mail al entrenador Grynberg: “Armando: Desde Madrid quiero mandaros un enorme abrazo a toda la familia de Villa Crespo. Recuerdo con cariño el partido que jugamos, ahora hace 40 años, en el añorado Luna Park, donde vuestro equipo nos dio una lección, no sólo de básquet, sino de pundonor y superación. Muchos recuerdos para todos”.

El club Comunicaciones realizó la sexta gira a Europa de un equipo argentino. Fue en el año 1963. Las anteriores habían sido la pionera y mítica del Hindú Club en 1927 (primera excursión en básquetbol desde América a Europa), la de Palermo en 1951, la de Ateneo de la Juventud en 1954, la de Gimnasia Esgrima de Villa del Parque en 1955 (primera delegación deportiva argentina que llegó a la Unión Soviética) y la de la Selección de la Porteña y Buenos Aires en 1962.

El entrenador fue Enrique Florentino Pi, quien dirigió a este plantel:
Angel Amoedo, Carlos Crupi, Pablo Damario, Armando Deferrari, Carlos García Castro, Ernesto Guerrero, Antonio Jankowski, Genaro Lezcano y Jorge Vanrell. Invitados se agregaron tres refuerzos: Juan Carlos Mazzini (Boca Juniors), Osvaldo Ros (Colegiales) y Luis Villa (Palermo). Los promedios de este plantel de Comunicaciones fueron: 23 años de edad, 1,84 m. de altura y 83,5 kilos de peso.

Jugaron 11 partidos y lograron 9 triunfos. Las dos derrotas fueron sufridas en España: 64-72 con la Selección Catalana y 57-62 con el Mataró.
Dos veces le ganaron al Juventud de Badalona, el tercero del baloncesto: 64-61 y 71-62. La excursión siguió por Italia, donde Comunicaciones se impuso 73-58 a la Roma.

“Fui el goleador de la gira con 19 puntos de promedio…”, me comentó “Tato” luego de fijarse en el álbum personal de su carrera.

Una anécdota graciosa del viaje fue la mala sangre que los jugadores le ocasionaban a Enrique Pi. El cruce del océano Atlántico lo hicieron en barco, en el “Federico C”. “Salimos de Buenos Aires el 11 de mayo de 1963 y llegamos a Barcelona el 25 de mayo…”, memorizó “Tato” con precisión matemática.

A las diez de la noche había baile, pero los jugadores de Comunicaciones no estaban autorizados a concurrir por su entrenador. Debían descansar y prepararse para el entrenamiento del día siguiente, ya que habían llevado especialmente los tableros a fin de practicar en cubierta. Para asegurarse Pi hacía un control y, al revisar, los veía acostados en actitud de dormir, tapados hasta el cuello, eso sí.

Sin embargo, ¡oh misterio!, siempre había jugadores de Comunicaciones en el salón de baile. ¿Qué pasaba? Los muchachos se acostaban, pero vestidos con traje que disimulaban cubriéndose por completo con la manta hasta arriba. Una vez que pasaba la requisa de Pi, saltaban de la cama y a bailar…

Después de Villa Crespo, en 1967, Osvaldo Ros pasó al club que lo había invitado a esa gira: Comunicaciones. Lo dirigía Leopoldo Contarbio.
El martes 15 de diciembre de 1970 se consagró campeón de Primera División de la Asociación Porteña ganándole 80-69 al Morón de Raúl Rezzónico en la cancha de G. E. B. A. Fue en la quinta y última fecha de la rueda final.

El plantel campeón fue el siguiente: Héctor Agostini, Hugo Biagini, Norberto Battilana, Carlos Casanovas, Hugo Dipietro, Guillermo Kalbermatter, Oscar Mosquera, Juan Carlos Nano, Samuel Oliva, Mario Pérez, Juan Romero, Osvaldo Ros, Horacio Schinocca y Jorge Vidal.

“Pichón” me dio este apunte en su momento sobre aquel Comunicaciones donde jugaba Osvaldo Ros: “No teníamos altura en los tableros. Por esa razón el imperativo era coordinar bien, asegurar la jugada, porque nuestras posibilidades del rebote ofensivo eran escasas frente a equipos con gente más alta. También por eso nos plantamos en formación tres-dos abierta, con movilidad total en toda la cancha… En varios partidos el contraataque fue la clave…”

Ros jugó dos Campeonatos Argentinos con Capital Federal. En 1964 se consagró campeón, pero en 1965 la irascibilidad premeditada y la provocación localista lo dejó trunco y los cuatro primeros lugares fueron declarados desiertos por una asamblea extraordinaria de la Confederación Argentina..

A Salta 1964 lo llevó el entrenador Alberto López, que fue asistido por Armando Grynberg. Fue la única final de la historia, en 71 ediciones, que se definió en dos tiempos suplementarios. Capital Federal le ganó 91-80 al Santiago del Estero de Benjamín Arce, Gustavo Chazarreta y Alfredo Tulli. Se había empatado en 64 y 75 tantos. Por segunda vez porteños y santiagueños jugaron la final del Argentino, después de Paraná 1941.

El choque tuvo una particularidad: comenzó el domingo 26 de abril y, suspendido por invasión de público a 1m 53s para terminar el segundo suplementario, debió continuar casi al mediodía siguiente a puertas cerradas. Ros, que salió por cinco faltas, anotó 15 puntos.

El plantel porteño: Miguel Ballícora, Norberto Battilana, Carlos Cazzaniga, Jorge Curi, Carlos Ferello, Alfredo Feresín, Adalberto Gusso, Carlos Mariani, Dante Masolini, Carlos Pellandini, Osvaldo Ros y Tomás Sandor. Su estructura se integró uniendo básicamente a los dos mejores equipos porteños del momento: River Plate y Villa Crespo. Ros, después de Salta, se agregó al club de la avenida Juan B. Justo.

El título de la revista “El Gráfico”, en primera persona, era un testimonio de la espectacularidad y del suspenso que fue esa final entre porteños y santiagueños: “Nunca vi una cosa igual”.

Piri García, el enviado especial, aclaró de entrada: “Contra mi costumbre escribo hoy en primera persona para poder transmitir un poco de la conmoción que aquí se vivió (…) Mezcla de básquetbol y resultado disputado como este partido, nunca (…) Procuro en cómo hacer saber al lector que aquí se escribió una página para la historia del básquetbol”.

El copete de la nota nos dio más pautas del desarrollo:
“Santiago del Estero estuvo 39 minutos con el título. En un minuto Capital dio vuelta el partido. Los suplementarios consagraron a un cabal campeón”.

En la nota de balance publicada el 6 de mayo de 1964, titulada “Significado de un triunfo”, Piri se preguntó con relación al impactante triunfo de Capital Federal: “¿Dónde radicó el cambio? ¿Se hizo algún milagro?” Y también se respondió: “Sencillamente, no. Lo único que se puso en práctica fue un axioma para los Campeonatos Argentinos. Jugar, si dejan, y poner, eso sí, todo lo que se tiene y puede dar, y tal vez algo más…”

En ese Argentino de Salta, Casimiro González Trilla, el insigne maestro del básquetbol, dio una charla a los entrenadores. Osvaldo Ros, jugador, ávido por escucharlo, se acopló a Alberto López, su director técnico en Capital, para poder estar presente. Todavía hoy se acuerda de un momento de la charla. González Trilla hizo esta pregunta a la audiencia: “¿Qué condiciones debe tener un jugador para ser crack?” Todos pensaron en mil deducciones, pero nadie se atrevió a dar una respuesta. Cuando don Casimiro dio su explicación, las cabezas hicieron el clásico movimiento de asentir:

“El que es crack no se lesiona, no se enferma ni falta nunca”. La sabiduría, como la de González Trilla, surge en estas cosas, cuando uno escucha la respuesta y se recrimina hacia adentro: “¡Pero cómo no nos dimos cuenta!”

Para San Juan 1965, lo volvió a convocar Alberto López. Pero, en una época de plena efervescencia en los Campeonatos Argentinos, fue la vez que estalló la mayor bronca en la historia de la legendaria competencia.

"Clima hostil" (y fue clima hostil) adujo Capital Federal y volvió a retirarse por falta de garantías. Sanjuaninos y porteños se enfrentaban en el partido decisivo del grupo 2 que consagraba a un finalista el sábado 6 de febrero. Se fue a tiempo suplementario tras igualar en 74, pero el juego no pudo concluir.

Carlos Ferello, con San Juan ganando 86-84, debía ejecutar dos tiros libres. El público interpretó que el partido había terminado cuando los árbitros cordobeses Juan Carlos Prado y José Rodríguez sancionaron el foul favorable al porteño, sobre la expiración misma del suplementario. La invasión impidió seguir.

El sábado 27 de marzo, en la asamblea extraordinaria de la CABB realizada en Buenos Aires, cincuenta días después, los cuatro primeros lugares fueron declarados desiertos.

El plantel porteño en San Juan: Miguel Ballícora, Norberto Battilana, Jorge Curi, Carlos D'Aquila, Carlos Ferello, Alfredo Feresín, Adalberto Gusso, Dante Masolini, Juan Carlos Nano, Osvaldo Ros, Héctor Vázquez y Luis Villa.

El último club de la carrera de “Tato” fue Y. P. F.. Allí estuvo entre 1971 y 1976. Con la dirección técnica del profesor Alberto Oscar Finguer, llegó a formarse un polantel que hizo ruido en el ámbito de la Capital Federal. Junto a Osvaldo Ros jugaron el “Negro” Romano, Miguelito Biscione, Ricardo Dobantón, Jorge Denis, Samuel Oliva, el “Nene” Spurio…
Con 35 años, 1976 marcó su retiro como jugador.

Si revisamos la trayectoria deportiva de Ros, comprobaremos que su apogeo fue en 1964 y 1965, justo cuando la Selección Nacional de Argentina no tuvo actividad alguna. Se comprenderá entonces por qué un jugador de su nivel no registró presencias internacionales en la misma.
En 1966 solamente estuvo en la Preselección, realizada en River Plate, para el Campeonato Sudamericano de Mendoza.

En compensación jugó con Argentina el Campeonato Sudamericano Bancario ya que era empleado del Banco Provincia de Buenos Aires. En 1961, en Piracicaba (Brasil), ocupó el segundo puesto del campeón Uruguay,
con Manuel Gadea, Washington Poyet y Víctor Hernández, tras haber vencido al local, con Wlamir y Rosabranca.

El equipo titular argentino fue una verdadera Selección Nacional: Jesús Díaz, Osvaldo Ros, Carlos Perales, Enrique Borda y Carlos Vasino.

El segundo lugar se repitió en 1963, cuando se realizó en Buenos Aires (en G. E. B. A.), otra vez con Uruguay campeón, y en 1969, oportunidad que se efectuó en Santiago de Chile y Brasil fue ganador.

Si un entrenador conoció y supo aprovechar el valor de Osvaldo Simón Ros en un equipo, fue Armando Grynberg en Villa Crespo. El cierre debía ser de él:

“Un poco de historia: Osvaldo Ros es de la generación sagrada de 1941, la nuestra. La lista es infinita. Pero el récord de 56 puntos convertidos a sus 17 años, jugando para Colegiales contra Hebraica en 1958, lo puso en el podio de los grandes.

Pasó a Villa Crespo en el ‘59 y después partió con León y De Natale para Victoria. Volvió a Villa Crespo en el ‘64, para formar un quinteto formidable.
De perfil bajo, como "quinto" hombre fue un temible goleador. Cuando las cosas no funcionaban, aparecía su figura. Ganador nato, sencillo, de pocas palabras y un enorme corazón.

Jamás se sintió una estrella, pero le debemos varios títulos.

Siempre con una sonrisa, aportando unidad al equipo. Su mayor virtud: el contraataque, el juego rápido, la transición. El as de espadas en la manga, bien se acuerdan los santiagueños de aquella final en Salta: entró para dar vuelta un partido con 17 puntos abajo y Capital fue campeón. Hoy, pasados los años, conservo su entrañable amistad”.

 

FUENTE: Webasketball por Osvaldo Ricardo Orcacitas - ORO

 

 

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